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San Pedro y San Pablo en Atacama: Una exposición fotográfica sobre la ritualidad de una fiesta centenaria

Desde el pasado 15 de junio los visitantes del museo y quienes transitan por el portal del mismo, ha podido observar la exposición San Pedro y San Pablo en Atacama. Un trabajo del fotógrafo chileno Ralph Bennett Crignola, que mira y captura la esencia de la fiesta religiosa que ocurre en San Pedro de Atacama, ciudad ubicada en el desierto más seco del mundo. La exposición estará disponible para el público hasta diciembre de este año.

La exposición San Pedro y San Pablo en Atacama  se presenta en el Museo Chileno de Arte Precolombino desde junio a diciembre del 2017, y está compuesta por 26 fotografías, que fueron capturadas durante la fiesta de San Pedro y San Pablo, en San Pedro de Atacama en junio de 2014 y 2015. En ellas se retratan a los promesantes de los distintos ayllus con los bailes del Torito, Pedro y Pablo, los Catimbanos y El Negro. Un viaje que para el autor, Ralph Bennett, nació por el interés ante los espacios de ritualidad.

“El tema del rito y los festivales siempre me han llamado mucho la atención. Me encanta poder entender qué está pasando al frente mío, quizás hay una persona vestida con forma de toro bailando en la mitad de la calle Caracoles en San Pedro y puedes tomarle una foto muy bonita, pero yo quiero saber más, por qué y de dónde viene eso”, afirma.

El fotógrafo y también integrante del departamento de Comunicaciones del Observatorio ALMA, ha estado en contacto los últimos cinco años con los habitantes de San Pedro, lo que ha provocado un acercamiento con las fiestas y las manifestaciones culturales y religiosas de un pueblo que celebra a los santos hace cientos de años.

Capturar el alma

El interés de Ralph Bennett por la fotografía comenzó cuando era niño, su padre fue fotógrafo aficionado y dedicaba largas horas del día en sus proyectos personales. Durante ese tiempo, Ralph lo acompañaba. Eso sirvió de inspiración, ya que para él “siempre la fotografía tuvo un aspecto bastante mágico”, expresa.

A esto, se sumó el gusto por viajar y recorrer el mundo por lugares recónditos.  Estuvo trabajando con diferentes tribus en África, como en Etiopía y Somalia. Esas instancias han significado mucho para su trabajo y para su formación, ya que  “para mí ese es mi momento más feliz de la vida. En ese instante, en que me encuentro en las situaciones más extremas, me doy cuenta quien soy”, indica.

Una de las características que distinguen al fotógrafo de sus pares y que podemos ver reflejada en San Pedro y San Pablo en Atacama, es el formato análogo de su propuesta. Las fotografías de esta exposición son todas hechas con una cámara Rolleiflex del año 1960, con la cual lleva trabajando 20 años. Este formato ha implicado muchos desafíos, señala el autor.

“Se corre mucho el riesgo que en medio de una ceremonia o ritual, se acabe el rollo. Y ahí uno tiene que enfrentar la acción fotográfica de una forma muy distinta a cómo se hace con lo digital. En lo digital, uno aprieta el botón y en eso ya tienes 40 fotos de las cuales escoges las que más te gustan. En el formato análogo es más complejo, porque para mí cada foto es parte de un ritual. Con la fotografía análoga y sobre todo con esta cámara, cada una de las 12 fotos que vienen en los rollos es tomada de manera muy consciente, porque tienes que saber qué estás haciendo”.

Si bien advierte que no está en contra del formato digital, Bennett asegura que lo análogo tiene una magia adicional, que es la forma en cómo se capta la luz y lo que ello provoca. “Cuanto tomo una foto, siento que de alguna manera capto la esencia de la persona. Parte de ella cruza el espacio y queda atrapada en la película, y eso es lo que hay que liberar y revelar. En cambio con lo digital, siento que es una interpretación de la realidad”.

En cada fiesta a la que asistes, te encuentras con diferentes realidades y diferentes experiencias de cómo se vive la ritualidad ¿Qué viste en esta fiesta que te llamó la atención?

La primera sensación que tengo cuando llego a la ciudad, sobre todo en estas fiestas, es que San Pedro de Atacama está rodeado de un muro de notas musicales, de un muro impenetrable. De hecho, tú sientes la música y los cantos, la gente y los gritos. En ese momento siento que entro a una cápsula del tiempo, y da la sensación de estar en otro siglo. Sin embargo, la primera impresión es de decepción, porque hay muchos turistas y eso ha provocado que la localidad pierda su riqueza cultural. Pero cuando logras traspasar esa barrera, yo creo que se logra sentir lo original de la comunidad de Lickanantay que está aún presente.

Este formato, análogo y en blanco y negro, da la sensación de antigüedad, pero no es así, estamos hablando de manifestaciones que se están produciendo ahora.

Hay cierta cercanía e intimidad en tu fotografía. Eso lo vemos en los protagonistas de esta exposición y en tu trabajo en general ¿cómo logras eso?

Esta cámara tiene un lente de 80 mm y no tiene zoom, entonces mi zoom son mis piernas. Si yo quiero tomarte una foto de cerca, a 50 cm de distancia de tu cara, tengo que estar cerca. Yo creo que por eso se genera esta cosa íntima, porque logro acercarme y las personas se ven cómoda. Yo los acompaño y me involucro mucho, y converso con las personas hasta que siento que hay confianza para tomar una foto. Lo que nunca haré es llegar y tomar una foto escondido, yo creo que siempre hay que pedir permiso.

San Pedro y San Pablo en Atacama del fotógrafo documentalista Ralph Bennett estará disponible para el público desde junio a diciembre de 2017. 

Texto: Diana Torres
Fotografía: Ralph Bennett.