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En la búsqueda del rostro americano

Para el fotógrafo Jorge Brantmayer no hay nada más interesante que un rostro humano. En sus 40 años de carrera, miles de personas de todas las edades, géneros y colores han pasado frente a su cámara, pero esta vez su búsqueda es singular: la del rostro de América. En Amerindia, 60 de sus fotografías se exhibirán en la fachada y el interior del Museo Precolombino, desde el viernes 5 de abril hasta el domingo 26 de mayo.

¿Cuál es el enfoque de Amerindia?

Lo que buscamos retratar son rostros particularmente americanos, es decir, de nuestras etnias y pueblos originarios, gente de los Andes, mapuche, aymara, quechuas, diaguita, selknam, peruanos, bolivianos, ecuatorianos, lo que va quedando de nuestros ancestros indígenas. Que sea el rostro de América de hoy. No tiene que ver con la migración española o alemana, sino que con la gente más sencilla del pueblo, mostrar a estas personas que es necesario sean vistas, que son las más segregadas.

Buscas rasgos similares, pero en 60 personas distintas.

Formalmente, vamos a mostrar narices, bocas, orejas, ojos, frentes y cabezas en las que vas a encontrar similitudes. Esto no es un análisis antropológico, pero sí va a mostrar distintos tipos humanos, de gente con distintas raíces americanas. En todos estos retratos de gente del pueblo, se verán personas dolientes con huellas de rechazo, pero en todos ellos vamos a ver un dejo de esperanza. Eso es muy importante en esta exposición, en un momento en que lo que se necesita es tener esperanza. Lo exposición en el Museo Precolombino va a visibilizar ese dejo de esperanza en los ojos de las personas retratadas.

¿Qué tipo de historias te interesa contar a través de estos rostros?

Tengo que dejar que la fotografía por sí sola entregue las historias no dichas de cada retratado. Lo que me importa es transmitir los estados de ánimo, los pequeños triunfos, los pequeños dolores. Cuando hay una mirada desconfiada o insegura versus una mirada altiva, uno va entendiendo qué es lo que pasa con cada una de esas personas. A través de una foto se pueden ver las condiciones humanas, los niveles sociales; a través del cuidado de la piel, de cómo se pintan los labios, de las joyas que usan, de los pequeños detalles de prendas de vestir que se asoman. Eso va definiendo la historia de cada uno y eso es lo que me interesa mostrar, el espectador tiene que leer ahí. Hay que aprender a leer imágenes.

¿Cómo surge la idea de hacer esta exposición en el Museo Precolombino?

Justo cuando Ai Weiwei estaba interviniendo la fachada de la Biblioteca Nacional con los chalecos de los refugiados, recibí la invitación de exponer en el Precolombino. Ahí surgió la idea de mostrar los rostros hacia la calle. En general, los museos y las galerías de arte son algo intimidantes. En cambio, ver estos rostros a gran escala directamente en la calle me parece muy democrático, invita a participar, a que la gente lo vea y se vea. Además, son gente común fotografiada con importancia, algo que le da mucha dignidad a su condición de migrante, de indígena, condiciones humanas que son despreciadas, descalificadas, segregadas.

¿Qué significa instalar una exposición como esta en el centro de Santiago en el contexto actual, en el que se levantan muros, se sale de pactos migratorios y resurgen discursos de intolerancia a lo diferente?

Yo creo que esto va a ser un llamado  de atención, a decir ‘basta ya’, a que la gente se vea, los unos a los otros, que se den importancia. Es como el sueño americano, romper las fronteras, abrirlas, tolerarse, dar ese mensaje y sobre todo en este Museo, que muestra la historia, la orfebrería, la cerámica, los tejidos de los pueblos de hace miles de años atrás. Y ahora, mostrar a las personas que descienden de esas culturas, creo que está muy  lindo.

Entrevista: Oriana Miranda
Foto: Julián Ortiz