Esta exposición exhibió por primera vez en Chile un panorama general del trabajo en cobre y otros metales de los pueblos que habitaron los actuales territorios de Argentina, Bolivia, Chile y Perú. A través de la exhibición de máscaras milenarias, campanas, cencerros, cuchillos, armas y piezas rituales, se difundió la idea de que los artistas prehispánicos valorizaban el cobre como un metal noble, tanto como lo hacían con el oro o la plata. Desde una perspectiva artística, la exhibición dio a conocer los logros metalúrgicos de nuestros más remotos antepasados, poniendo énfasis en las dimensiones tecnológicas, sociales y simbólicas que tenía el trabajo del cobre entre los antiguos pueblos andinos.

