Fue la última exposición temporal en el período de 30 años abarcado por este libro. Buscó dar a conocer el dominio ejercido por el Imperio Inka en el actual territorio chileno y, a la vez, transmitir el mensaje de que la construcción de Chile como país fue obra de todos aquellos que llegaron, unos antes y otros después, a esta larga y angosta faja de tierra, incluyendo los inkas y los pueblos que los acompañaron en su empresa de conquista. En cierto sentido, se puede decir que con esta exposición los inkas regresaron a Chile central después de 480 años. La exhibición se montó en las salas Andes y Furman, comenzando con una muestra de artefactos inkaicos traídos especialmente desde el Perú, Un enorme mapa mostrando la extensión de la ocupación inkaica en el país, fotografías de la arquitectura inkaica provincial en Chile, las variaciones estilísticas de la cerámica Inka entre Arica y Rancagua y una serie de temas como el arte rupestre, la metalurgia y la textilería, ofrecieron un panorama bastante completo sobre este importante episodio de la prehistoria chilena.
Esta exposición busca dar a conocer el dominio ejercido por el Imperio Inka en el actual territorio chileno y, a la vez, transmitir el mensaje de que la construcción de Chile como país ha sido obra de todos aquellos que llegaron, unos antes y otros después, a esta larga y angosta faja de tierra, incluyendo los inkas y los pueblos que lo acompañaron en su empresa de conquista.

