El punto culminante de esta compleja ideología sobre la vida y la muerte, se produce cuando “Cara Arrugada”, un ancestro o deidad investida de enormes poderes y dotado de una gran energía sexual, efectúa una cópula vaginal con una mujer viva. De este acto sexual fértil, surge un frondoso árbol cargado de uyuchus, frutos que son cosechados por monos y almacenados en bolsas por un grupo de personas (ver en imagen).
Este texto es parte de la nueva exposición Morir para Gobernar, Sexo y poder en la Sociedad Moche, auspiciada por Minera Escondida y acogida a la ley de donaciones culturales, que estará abierta a público a partir del 31 de octubre y hasta el 30 de marzo.
No apta para menores de edad reúne cerca 120 piezas arqueológicas que ilustran prácticas sexuales, traídas del museo Larco-Lima, Perú. El visitante al recorrer la muestra circulará por el mundo de los vivos, de los muertos y de los ancestros, donde exhiben piezas que representan diversos tipos de escenas sexuales, fértiles y no fértiles. Las grandes paredes de la sala están pintadas por ilustradores con iconografía moche alusiva al tema.
El concepto de la exhibición está basado en la interpretación dada a conocer por el arqueólogo de la Universidad de Texas, USA, Steve Bourget en su libro Sexo, muerte y sacrificio en la religión y la cultura visual Moche, 2006.
Según Carlos Aldunate, director del Museo, estos actos sexuales, mirados con los ojos de nuestra cultura pueden ser vistos como violentos o incluso pornográficos, sin embargo, debemos considerar que fueron producidos hace más de trece siglos en un contexto cultural muy diferente, único parámetro que podemos utilizar con seriedad para mirarlos.
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