Han
transcurrido más de dos décadas desde que Sergio Larraín
García-Moreno y la Ilustre Municipalidad de Santiago,
fundaron el Museo Chileno de Arte Precolombino. Fue una iniciativa
pionera para Latinoamérica el crear una institución
que custodiara, estudiara y divulgara el legado artístico
de todos los pueblos precolombinos de América, sin tomar
en cuenta las fronteras políticas que hoy dividen a sus
países.
Durante la década de 1970, Sergio Larraín
García-Moreno
va tomando conciencia de la importancia que ha adquirido su colección
y de la urgencia de preocuparse por su mantención íntegra
y permanente,con un resguardo institucional más allá de
las contingencias. Entonces, inicia conversaciones con entidades
universitarias y estatales con la intención de hacer una
donación para que la colección se exhiba, se conserve
y acreciente. Después de algunos intentos, encuentra una
respuesta entusiasta en el Alcalde de Santiago, Patricio Mekis,
quien acoge la idea y comienza a trabajar para encontrar un inmueble
que cobije a la institución.
Paralelamente, Sergio Larraín
encarga al abogado Julio Philippi I. un modelo legal que sirviera
para dar nacimiento a una institución estable,
que cautelara los objetos, velara por su integridad y les diera un destino bajo
las orientaciones y principios fundadores. Surge de este modo la Fundación
Familia Larraín Echenique, bautizada así como una forma de manifestar
que eran sus herederos, y no el mismo coleccionista, quienes hacían donación
de las colecciones para crear y mantener un museo orientado a su cuidado, estudio
y difusión.
De esta manera, mediante un convenio entre la Fundación
y la Ilustre Municipalidad de Santiago, quien aporta el edificio y los gastos
generales de administración,
en diciembre de 1981 abre sus puertas al público el Museo Chileno de Arte
Precolombino.
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