Chimú

chimu
  • Ambiente y Localización

    La cultura Chimú se desarrolló en la costa norte del Perú, alcanzando a dominar en su momento de auge unos 1300 km de extensión. Con su centro de origen en el valle del río Moche, este Estado fue paulatinamente incorporando territorios y poblaciones desde el valle de Tumbes, por el norte, hasta el valle de Chillón, por el sur. La mayor parte de este territorio se caracteriza por ser un desierto costero muy árido, pero atravesado por una gran cantidad de ríos que traen agua desde los Andes. Estos ríos forman valles fértiles que contrastan con el desierto que los rodea, ofreciendo significativos recursos vegetales, animales e hídricos. A su vez, el mar que baña sus costas, dominado por la corriente de Humboldt, es uno de los más productivos del mundo, constituyéndose en una de las principales fuetes de recursos, tanto para los Chimú, como para quienes los antecedieron y sucedieron. Paradojalmente, este árido territorio sufre cada cierto tiempo de los efectos de la corriente de “El Niño”, con su secuela de lluvias torrenciales e inundaciones.

  • Economía

    Mediante acueductos que transportaban agua desde enormes distancias y una amplia red de canales de regadío, los campesinos Chimú ganaron grandes extensiones de tierra al desierto para cultivar maíz, calabazas, ají, porotos, algodón, yuca y otros productos agrícolas. También cultivaron árboles frutales para obtener pacay, papayas, chirimoyas y lúcumas. En las playas y roqueríos practicaron la recolección de moluscos, crustáceos y algas marinas. Los pescadores se adentraban mar adentro en pequeñas embarcaciones de totora para la pesca con anzuelo y en grandes balsas para la captura con redes. Incluso practicaron el buceo para acceder a recursos de aguas más profundas. A cambio de los preciados bienes que los artesanos Chimú producían, los comerciantes obtenían papas, lana, cueros, carne y otros productos de los pastores de la sierra; coca, madera, monos y plumas de aves de la selva tropical; y valvas del molusco Spondylus, originario de la lejana costa ecuatoriana, entre muchos otros artículos. En el centro de Chan Chan, capital del imperio, había dos terminales caravaneros, donde más de 600 individuos tenían a su cargo el transporte a lomo de llama de bienes suntuarios y de subsistencia desde y hacia la urbe.

  • Arte

    Los artesanos Chimú fueron diestros en el arte plumario, el tallado de la madera, la confección de esteras y el trabajo en conchas y piedras semipreciosas. A partir de las estrechas relaciones con sus vecinos Lambayeque, a quienes terminarían incorporando en su imperio, los orfebres perfeccionaron las técnicas para producir en cobre, plata y oro bienes de prestigio, tales como vasos, orejeras o máscaras, utilizados especialmente en los ceremoniales por parte de los nobles. La textilería de esta cultura fue una prestigiosa e influyente artesanía que se expandió por toda la costa norte y central del Perú, llegando incluso a rivalizar con la tradición de las finísimas tapicerías que caracterizan la textilería de los imperios Wari y Tiwanaku. Realizaron una amplia gama de tejidos, destacando especialmente la confección de trajes compuestos por diferentes prendas de vestir que comparten un estilo común, la mayor parte de uso ceremonial o consagrado a ofrendas funerarias. La alfarería Chimú, si bien recogió muchos de los elementos de las realizaciones inmediatamente precedentes, especialmente por la preferencia por botellas con figuras modeladas de la más variada especie, destacó por volver a una de las más antiguas tradiciones andinas. De manera similar a la cultura Chavín, los alfareros Chimú prefirieron que sus piezas tuvieran únicamente un brillante aspecto negro en su superficie.

  • Organización Social

    La sociedad Chimú estaba marcada por profundas diferencias propias de un Estado altamente jerarquizado. El poder político, económico y social se concentraba en una aristocracia hereditaria, bajo la cual se encontraba una clase compuesta por funcionarios menores, comerciantes y artesanos especializados. Estas dos clases habitaban en los centros urbanos, aunque estrictamente segregados, ya que la los nobles vivían en complejos separados del resto de la ciudad por altos muros, a los cuales se ingresaba únicamente por medio de accesos muy restringidos. En la base de la sociedad se encontraban los campesinos y pescadores, la mayor parte de los cuales vivían en la periferia de las ciudades y, especialmente, en pequeños poblados dispersos a lo ancho del territorio.

  • Culto y Funebria

    Una parte de los cultos y rituales chimú giraban en torno a la propiciación de la fertilidad de los cultivos, aspecto crucial en un Estado que, ubicado en un árido ambiente, dependía de la agricultura. El centro de muchos de estos ceremoniales reunía aspectos propios de la religión y de la política, ya que los principales rituales propiciatorios de la fertilidad agrícola consistían en la adoración de las momias de los dignatarios de las dinastías reinantes. Estos rituales variaban desde grandes ceremonias masivas que se realizaban en grandes plazas, donde las momias eran llevadas en procesión desde sus sepulturas, hasta rituales más privados realizados en recintos más pequeños. De esta manera, en la ideología Chimú la única manera de asegurar la fertilidad de sus campos era honrando a las dinastías gobernantes, encarnadas en las momias de sus antecesores. Seguramente estas celebraciones en torno a los ancestros reales se extendían a todo tipo de ceremoniales, especialmente políticos, ya que cerca de los lugares donde se adoraba a las momias, habitualmente se han encontrado grandes cantidades de almacenes donde se guardaban valiosos bienes que, como en el resto de los Andes, probablemente eran ceremonialmente repartidos a los aliados o, incluso, a los jefes enemigos derrotados.

  • Patrón de Asentamiento

    La cultura Chimú fue una sociedad altamente urbanizada, dominada por la impresionante cuidad de Chan Chan, capital del Estado. Esta, considerada una de las ciudades más importantes de la antigüedad, ocupaba una enorme superficie nucleada en torno al complejo de ciudadelas amuralladas donde residía la aristocracia y se concentraban las actividades rituales, que en conjunto cubre cerca de 20 km². Se piensa que las 11 ciudadelas que forman el núcleo fueron construidas sucesivamente por cada uno de los gobernantes chimú. Cada una de ellas se caracteriza por ser un conjunto de intrincados pasillos, plazas y distintos tipos de recintos, los cuales se encuentran rodeados por muros perimetrales de hasta 11 m de alto y 600 m de largo que dejaban sólo un estrecho acceso a su interior. Cada uno de estos monumentales centros ceremoniales y políticos fue construido íntegramente con muros de barro, utilizando distintas técnicas, entre las que destaca la utilización de pequeños adobes para formar muros con calados romboidales, especialmente utilizados en los espacios más pequeños donde se realizaban determinados ritos. Muchos de estos muros, especialmente los de las plazas grandes plazas, presentan frisos con distintas representaciones, especialmente de olas, peces, aves y otros motivos marinos. Fuera de estos espacios segregados, los funcionaros y artesanos habitaban en construcciones, también de adobes pero mucho más modestas, que formaban verdaderos barrios rodeando las ciudadelas. Hacia la periferia de la ciudad se extendían los barrios de los campesinos y pescadores, en este caso, construcciones de caña de arquitectura muy sencilla. A lo largo de territorio Chimú se encontraban varios otros centros urbanos de menor tamaño, formados generalmente por un pequeño núcleo de construcciones de adobe rodeado de las ya referidas edificaciones de caña.

Ubicación

Período