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Sheila Hicks: “Estoy viviendo un poema que empezó en 1957 y nunca terminó”

Cuerdas de Baoli_Créditos Cristóbal Zañartu_700x440

Sheila Hicks sonríe al encontrar, intactos en sus recuerdos, los nombres de las calles de Santiago, los paseos por el Parque Forestal y la profunda dignidad humana que conoció aquí, en Sudamérica, hace ya seis décadas.

En 1957, a los 23 años, una joven Sheila dejó su Estados Unidos natal para emprender un viaje increíble, guiándose por la Cordillera de los Andes desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. Entonces pintora, fue en Ecuador, Perú, Bolivia y Chile donde descubrió los textiles, cuya inteligencia y simpleza la impactaron a tal punto que cambiaron su vida, y obra, para siempre.

Desde ese entonces, los textiles de Sheila Hicks han sido expuestos en los museos y galerías más importantes del mundo. A días de cumplir 85 años, ella continúa trabajando todos los días en su atelier, mezclando distintos materiales sólo por placer, el placer de descubrir.

“Todos mis trabajos son un juego enorme”, explica la artista, rodeada de plantas, colores y tejidos una tarde calurosa en París. Su más reciente juego es la exposición Reencuentro, curada por la investigadora chilena Carolina Arévalo, que será exhibida hasta el 2 de febrero 2020 en el Museo Chileno de Arte Precolombino.

Tu primera impresión de Santiago en 1957 fue la de una ciudad gris y concurrida, en comparación con las hermosas villas y sitios que habías conocido previamente en tu viaje descendiendo por los Andes. ¿Cuáles son tus recuerdos de la ciudad y tus expectativas sobre este reencuentro?

Estás preguntándome sobre cosas que pasaron en 1957. Imagínate. Tengo que tratar de recordar lo que pensé Sheila hace una pausa, silenciosamente, por unos segundos y continúa–. Calle Huérfanos. Eso me espantó. La oficina donde tuve que ir a avisar que había llegado a Chile quedaba en calle Huérfanos. En esa calle recibí mi correo durante cinco meses y era chocante para mí, no era muy poética, era un poquito triste. ¡Huérfanos! Imagínate. Después viví en calle Merced, cerca del Parque Forestal. Eso fue mucho más alegre. Mejor que Huérfanos, ¿no? – ríe –. Saliendo de esta casita en Merced estaba el Parque Forestal, que fue para mí un jardín espectacular, muy bonito. ¿Sigue bonito, la gente sigue frecuentándolo? ¿Sigue abierto o le pusieron un muro alrededor?

Sigue bonito, abierto y muy frecuentado. 

Me parece fantástico. En calle Merced tuve un pequeño balcón con una ventana muy grande. Abría la ventana y tenía el Parque Forestal como jardín. Poder tener el parque justo frente a mi puerta fue increíble. Entonces, mi impresión de Santiago fue mejorando cada día.

¿Cómo fueron esos primeros días en Santiago?

Al comienzo no tenía muebles. Fui a una tienda que estaba liquidando todo su stock y pedí que me vendieran una cama. Por un tiempo, eso era lo único que tenía. Después fui a La Vega y compré dos sillas de mimbre, porque eran muy ligeras y podía caminar con ellas. Anduve unas veinte cuadras, podía sentarme en la calle, descansar y seguir caminando con mis dos sillas. Creo que también compré una mesa de mimbre. Como no tenía nada para colocar en los muros, saqué todos mis vestidos y mis blusas y las colgué, hice una composición muy linda. Así me sentí acompañada, no tan sola, viviendo con mis pocos muebles, pero esenciales, con mis vestidos colgando del muro, que me hicieron de compañeros, y con el Parque Forestal en frente.

¿Estás emocionada de volver a tus antiguos barrios, volver a ver el Parque Forestal?

Muy emocionada. Cuando llegué Santiago en septiembre de 1957 era primavera. Caminé por el Parque Forestal con el paisajista alemán Oscar Prager, quien lo diseñó. Recuerdo muchas plantas diversas. Poco a poco conocí no solamente Santiago Centro, también Providencia, un poquito de todos los alrededores. Había muchos jardines bonitos. Después me fui en moto hasta Valparaíso con un arquitecto de mi edad, muy joven, de unos 25 años, que me invitó a conocer el paisaje. Imagina la impresión que tengo de Chile viajando así. Recorrí toda la costa, fui a La Ligua, fui hasta Isla Navarino, ¿sabes dónde está? En el extremo Sur. Fui allá en un pequeño barco, también viajé en avioneta con un grupo de cartógrafos que estaban haciendo mapas de la región. Fue muy lindo. Viajé con el fotógrafo Sergio Larraín. Su padre es el fundador del Museo Precolombino, donde voy a exponer, pero en esa época, cuando yo estuve allá, era el decano de Arquitectura de la Universidad Católica. Él me recibió cuando llegué.

Como dices, el Museo Chileno de Arte Precolombino fue fundado por Sergio Larraín García-Moreno, padre de Sergio Larraín Echenique, ambos personas importantes en tu primer viaje a Chile. ¿Qué significa para ti reunirte con esta parte de tu historia?

Me siento encantada de poder traer a mis nietas. Ellas, por primera vez, van a conocer el país de su abuelo. Es muy fuerte la emoción. Ellas conocen el folclor y a algunos chilenos que llegan a París, pero no conocen Chile. Quiero que circulen, que viajen, que vayan a  Chiloé, Temuco, Valdivia.  Estoy yendo detrás de mis recuerdos, de mi memoria, mi historia, a través de ellas que son más jóvenes.

La exposición Reencuentro te hará regresar a Chile después de cincuenta años. ¿Por qué accediste a hacerla y por qué ahora?

Porque yo bailo cuando estoy invitada a bailar. Hubo chilenos que me invitaron a regresar a Chile a hacer algo y yo encantada. Tuve la suerte de reunirme con Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino, que estaba en París de visita. Él conocía la exposición que hice hace dos años en el Museo de Puebla en México, vino a mi atelier y me dijo ¿por qué no en Chile? Y sí, por qué no.

Algunas de las piezas que creaste durante tu estadía en Chile, y que se exhibirán en Reencuentro, fueron llamadas como localidades del país (Zapallar Domingo, Chiloe-Chonchi, Parque Forestal y Tacna Arica). ¿Cómo los paisajes y la arquitectura inspiraron tu práctica creativa?

En Chile no fue la arquitectura la que me inspiró tanto como los pueblos, los paisajes y las personas. La manera en que la gente vivía, improvisando la vida en el campo. Eso me encantó. Ver cómo trabajaban manualmente, produciendo sus casas, sus muebles, sus vestidos, su comida, pescando. Me impresionó mucho ver cómo la gente era independiente en el sentido de que sabía cómo construir una vida. En ciudades como París, Nueva York o Chicago la gente no sabe vivir sin supermercado, sin todo eso que se separa de las cosas mínimas, esenciales y poéticas de la vida. Cuando viví en Chile, me encantó ver cómo la gente improvisaba todos los días y las noches. Eso es fantástico porque allí hay una expresión individual, no hay repetición, cada uno es un individuo con una personalidad, preferencias, ideales y habilidades de creación.

Estas personas o esta manera de hacer que conociste en Chile, ¿continúan inspirándote? 

Sí. Ellos me dieron estándares. Cuando era joven, mi manera de juzgar era un poquito ingenua. La gente que conocí me ayudó a establecer mis niveles de cultura y la orientación de mi apreciación. Eso, una vez que está establecido en tu percepción de la vida, te sigue para siempre. Yo vivo en París, pero las bases de mi estructura cultural son de mi escuela de cuando era joven y de todos los viajes que hice, impresionándome y descubriendo el mundo con guías de muy buen nivel. Esa fue mi suerte, encontrar en Chile personas que me ayudaron a formar mi estructura cultural hasta hoy.

En tu viaje por América del Sur, ¿cuál fue tu principal aprendizaje sobre ti misma y tu forma de entender el arte?

Para comenzar, yo no sabía lo que era el arte. No lo conocía, tenía una preconcepción. Y cuando estás viajado sola no estás buscando arte, no estás en una aventura del arte. Estás en la aventura de sobrevivir. El lujo de pensar en el arte era imposible, mis preocupaciones eran dónde voy a dormir, dónde voy a comer y cómo voy a protegerme. En esta época yo no hablaba casi nada de castellano, aprendí más tarde, cuando tenía más seguridad. Estaba demasiado asustada para estar pensando en el arte. Cuando estuve en la Universidad, en la Escuela de Arte estudiamos todas las culturas históricas del Oriente, de África, europeas, y no sé por qué la cultura precolombina es la que me atrajo más. La gente, las cosas que hicieron, los tejidos que eran tan simples y tan complicados a la vez, representaron un tipo de dignidad que admiro. Hay una profunda calidad humana en la población del altiplano. Esa fue mi impresión cuando estuve en Ecuador, Perú, Bolivia y Chile. El altiplano es un lugar silencioso y espiritual que me atrajo mucho, con una dignidad como se ve raramente, un tipo de silencio muy profundo. Hay gente que habla todo el tiempo y no dice nada. Hay gente que habla muy poco pero que tú sientes que tiene mucho para decir.

¿Cómo fue tu relación con las comunidades indígenas que conociste en Sudamérica? ¿Cómo los contactaste, cómo se comunicaban?

Tuve la suerte de estar interesada en los textiles, que son una lengua internacional. No tienes que decir ninguna palabra, tú te sientas al lado de una tejedora y hablas sin abrir la boca. Así, sentada, después de quince minutos seguidos, puedes percibir el nivel de inteligencia y comenzar a comunicarte con los ojos, las manos, el corazón.

En algún momento sentías que los textiles eran injustamente considerados un arte menor, o ni siquiera pertenecientes al mundo del arte. ¿Crees que esa percepción se mantiene o de alguna forma se ha logrado entender que el textil sí es una forma de arte?

Es evidente que la batalla está ganada. ¡Pero no es mi culpa! – ríe, una vez más, Sheila Hicks–. Hay mucha  gente que comparte mis sentimientos de manera silenciosa. No estamos gritando y pidiendo ser aceptadas como artistas, estamos sentadas tranquilamente, haciendo, e inevitablemente los otros están descubriendo la infinidad de hablar con líneas de color y textura. Cuando empiezo a construir con una línea, como un hilo, y comienzo la aventura de mover esta línea en el espacio, en tres dimensiones, imagina dónde se puede ir. Se puede ir muy lejos. Estoy viviendo el poema de descubrir los hilos en el altiplano, un poema que empezó en 1957 y nunca terminó, un sueño de día y noche que continúa.

 ¿Sigues produciendo cosas nuevas todo el tiempo, pensando en alguna exposición?

Ahora mismo estamos trabajando cuatro personas aquí en mi taller, todos los días de las nueve de la mañana a las seis de la tarde. Lo hago pensando en lo que me da placer. Tengo ganas de saber qué va a pasar si mezclo esto y esto. Descubrir, jugar. Todos mis trabajos son un juego enorme.

¿Qué significa para ti poder mostrar este quehacer a públicos masivos alrededor del mundo?
Lo que más me gusta es descubrir las reacciones de personas de diferentes edades. Cuando niños de tres años entran a mis exposiciones, me encanta seguirlos y descubrir cómo descubren. Es un milagro ver cómo miran, verlos impactados sin divisiones, sin proceso intelectual, sin la necesidad de explicar o justificar. Me encanta poner mis textiles en un mercado, o en el Parque Forestal, y dejar a gente de todas las edades descubrirlos. No importan los orígenes nacionales o geográficos, los humanos son humanos, tienen ojos, dedos, sentimientos, atracciones y repulsiones. Eso es muy básico, y como yo hago cosas tan básicas, siempre hay algo para descubrir. En mis exposiciones, la gente no entra y dice qué es esto, no entiendo, algo que en el arte contemporáneo es muy común. En mis exposiciones la gente ni pregunta, solo entra y dice: oh là là!

Entrevista por Oriana Miranda
Foto por Cristóbal Zañartu

Sheila Hicks, la artista textil más importante del mundo, llega al Museo Precolombino

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Del 9 de agosto al 2 de febrero, Sheila Hicks, la artista textil más importante del mundo, vuelve a Chile después de cincuenta años con la exposición Reencuentro, presentada por el Museo Chileno de Arte Precolombino y Escondida | BHP.

A través de más de cincuenta de sus obras y una selección de piezas del Museo Precolombino, algunas de ellas nunca antes exhibidas al público, Reencuentro presenta un amplio panorama del trabajo de la artista, mediante un recorrido temático que pone en diálogo el arte contemporáneo y la herencia del arte indígena americano.

Con cinco décadas de trayectoria artística, la obra de Sheila Hicks ha sido expuesta en destacados museos, galerías internacionales, monumentos y espacios públicos, entre ellos el Centre Pompidou y el Palais de Tokyo en París, el Tate en Londres y el High Line Park en Nueva York.

“Sheila Hicks es considerada la mejor artista textil viviente, por lo que es fantástico poder traerla al Museo Precolombino. Ella comenzó su vocación por el arte textil a través de los tejidos precolombinos, una vía de investigación artística que se abrió en un viaje a Chile a fines de la década de los cincuenta”, explica Carlos Aldunate, director del Museo Chileno de Arte Precolombino.

Como discípula de Josef Albers y con una formación artística basada en la filosofía Bauhaus, en 1957 Sheila Hicks emprende un viaje por Sudamérica desde Venezuela hasta Tierra del Fuego, experiencia fundamental en su formación. Fue en este recorrido por los Andes donde aprendió técnicas textiles y cosmovisiones ancestrales que cambiarían su vida para siempre y donde, inspirada en los paisajes y arquitecturas del sur de América, comenzó a crear su propia obra textil.

“Las personas que conocí en Chile me ayudaron a formar mi estructura cultural y me inspiran hasta hoy.  Me encantó ver cómo la gente era independiente en el sentido de que sabía cómo construir una vida, improvisando todos los días y todas las noches y logrando una expresión donde no hay repetición, sino que cada uno es un individuo con una personalidad, preferencias, ideales y habilidades de creación. Estoy viviendo un poema que empezó en Chile en 1957 y nunca terminó”, expresa Sheila Hicks.

La exposición Reencuentro es posible gracias a la exitosa alianza entre el Museo Precolombino y Escondida | BHP, con el objetivo de reconocer la herencia de los pueblos originarios de América, poner en valor el arte indígena y fomentar su creación, otorgándole la dignidad que merece.

“Estamos muy orgullosos de presentar las obras de Sheila Hicks junto al Museo Precolombino, en el marco de nuestra alianza de más de dos décadas. Nos sentimos especialmente emocionados porque en esta oportunidad damos un paso más al integrar el arte contemporáneo de Sheila Hicks con la cultura y técnica ancestrales de los Andes, representadas por espectaculares piezas de la colección del Museo. Los invitamos, por lo tanto, a explorar y a inspirarse con esta exposición que refleja las múltiples posibilidades de creación que ofrece el cruce de lenguajes y culturas”, afirma Alejandra Garcés, directora de Valor Social de BHP.

Una exposición conmovedora

Reencuentro de Sheila Hicks destaca por su colorido, textura y monumentalidad, vinculando la arquitectura, geometría, diseño, artesanía, arte contemporáneo y precolombino en piezas textiles innovadoras y bellas.

“Va a ser una exposición, primero que nada, hermosa. Las obras que vienen de Sheila Hicks son realmente conmovedoras y las piezas de la colección del museo son magníficas, va a haber arte contemporáneo y precolombino de primer nivel”, expresa Carolina Arévalo, curadora de Reencuentro.

La muestra está dividida en cuatro secciones curatoriales que dialogan y se superponen, comenzando desde el hilo como unidad esencial, la arquitectura y la fotografía, los espacios cromáticos, el paisaje y la memoria para finalizar en Ser Textil. Durante este recorrido se evidencia el paso de Sheila Hicks por Chile y Sudamérica, su trayectoria y la analogía entre su obra, los tejidos andinos y la arquitectura precolombina.

Entre las más de cincuenta piezas exhibidas destacan Zapallar Domingo, Chiloé-Chonchi, Parque Forestal y Tacna Arica, que evidencian su relación con los paisajes y arquitecturas del territorio chileno, y los minimes, pequeños tejidos con los que la artista comenzó a estudiar métodos ancestrales, experimentando con texturas y variaciones de escala.

La exposición incluye la exhibición de 16 fotografías inéditas de la artista en París, México, Ecuador, Perú y Chile y la proyección del video Opening the Archives, un emotivo registro en el que Sheila Hicks revisa su archivo personal de imágenes. Además se instalará la monumental obra Aprentizaje de la Victoria en Patio Sur, poniendo de manifiesto el vínculo entre la obra de Sheila Hicks y la arquitectura del edificio patrimonial del Museo Precolombino.

Las piezas y fotografías de Reencuentro provienen tanto del Atelier Sheila Hicks como del Centro Pompidou, Sikkema Jenkins & Co, Demisch Danant, Galerie Frank Elbaz, Alison Jacques Gallery y Cristóbal Zañartu.

El diseño y montaje de la exposición está a cargo de Not Ordinaty Things (N.O.T.): Ema Dunner Claro, Daniel Ortíz Del Río y Lorenzo Fuentes Ottone.

Hilos que nos unen

Para Reencuentro, el Museo Precolombino en alianza con Fundación Mustakis contará con una aplicación que permitirá visibilizar y profundizar en la relación de los textiles de Sheila Hicks y los tejidos precolombinos.

La exposición cuenta con un amplio programa de educación y extensión, en que destacan una entrevista abierta a Sheila Hicks y la visita de Michel Gauthier, curador del Centro Pompidou, además de encuentros, conversatorios y talleres gratuitos.

Estas actividades son fruto de la colaboración entre el Museo Precolombino, el Centro Cultural La Moneda, Corporación Cultural Amereida, la Escuela de Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Feria Ch.ACO, Fundación Artesanías de Chile, Fundación Caserta, Fundación Colorearte, Instituto Francés de Chile, Museo de Arte Popular Americano, Museo de la Solidaridad Salvador Allende y el Museo Nacional de Bellas Artes.

La exposición Reencuentro es un proyecto acogido a la Ley de Donaciones Culturales.

Sheila Hicks | REENCUENTRO
Lugar: Museo Chileno de Arte Precolombino (Bandera 361, Santiago)
Fecha: Del 9 de agosto de 2019 al 2 de febrero de 2020
Horarios: De martes a domingo de 10 a 17.30 horas
Entrada: Chilenos y extranjeros residentes: $1.000, estudiantes chilenos y extranjeros residentes: $500, turistas extranjeros: $7.000, estudiantes extranjeros: $3.500. Menores de 10 años, entrada liberada. Personas pertenecientes a los pueblos originarios, entrada liberada. Adultos mayores locales, entrada liberada. Primer domingo de cada mes, entrada liberada. Entérate de todas las instancias de gratuidad en precolombino.cl/planifica-tu-visita/entradas

13ª Muestra Cine+Video Indígena en la Quinta Región

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Valparaíso, Viña del Mar, Isla de Pascua y La Ligua son parte de la itinerancia nacional.

Una variada selección de películas entre  largometrajes, cortos, documentales y animaciones se están exhibiendo gratis en 10  regiones de Chile en la selección oficial de la 13ª Muestra Cine+Video Indígena, organizada por el Museo Chileno de Arte Precolombino.

La 13° Muestra Cine+Video Indígena llega con fuerza a la Región de Valparaíso, exhibiendo audiovisuales que plantean relatos, cuentos, historias de ficción, animación y documentales  de los pueblos indígenas de Latinoamérica. Centrada en temas como género, lenguas indígenas, territorio, medio ambiente, soberanía alimentaria, identidad, derechos humanos y patrimonio fílmico, la Muestra ofrece un amplio espectro de producciones audiovisuales de Latinoamérica.

La itinerancia ya comenzó en la Región de Valparaíso, con una selección exhibida en julio en el Centro Cultural La Casa, de La Ligua.

En agosto estamos exhibiendo en la Sala Aldo Francia, Museo Palacio Rioja, Quillota 214, Viña del Mar, Región de Valparaíso (Desde el 7 Agosto).

En octubre estaremos en:

Parque Cultural de Valparaíso, calle cárcel 471, Valparaíso. Allí se realizará además un conversatorio con el apoyo de la Oficina de los PPOO del Municipio de Valparaíso (Desde 8 octubre)
Museo Fonck, Sala Juan Hornauer López 4 Norte 784, esquina 1 Oriente, Viña del Mar Región de Valparaíso (desde 7 de Octubre)
Auditorio Museo de Historia Natural de Valparaíso. Condell 1546, Valparaíso  (desde 5 de Octubre) y por primera vez en  el Centro Cultural Tongariki, Policarpo Toro s/n, Isla de Pascua, Región de Valparaíso (25 y 26 de Octubre).

De las cerca de 30 películas que se presentan en Valparaíso, de un total de 45 que están itinerando en esta 13° edición, destacan: Sembradoras de vida, dirigida y producida por los peruanos  Álvaro y Diego Sarmiento, documental que se estrenó en febrero en el 69° Festival de Cine de Berlín. Actualmente se encuentra recorriendo festivales en el mundo y acaba de ganar el Premio a Mejor Documental Internacional en el Festival Internacional de Cine Indígena Dreamspeakers Film Festival en Canadá. Un grupo de mujeres indígenas lucha por conservar las semillas naturales, en contra de las transnacionales.
Darvin,  de Andrés Rodríguez, de Guatemala. Film que relata la vida de  un niño indígena del altiplano guatemalteco , ha obtenido premios y nominaciones en: FeciBogota 2018, San Francisco Latino Film Festival 2018, 13 Shorts México 2018, Festival Internacional de Cine de Guayaquil, 13º Festival Internacional de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas / Originarios – FICMAYAB’ 2018, entre otros.
Aya, de Francesca Canepa, film peruano sobre la historia de Juan, un niño de 9 años, vive en un pequeño pueblo de Cusco, Perú, junto a su madre enferma. Trabajo Ganador a Mejor Cortometraje Iberoamericano en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara México Film Festival (FICG), 2017; Ganador Premio Signis a Mejor Cortometraje en el Festival Cinelatino de Toulouse, 2017. Selección Oficial en el Short Film Corner de Cannes Festival, 2017; ganador Mejor Cortometraje en el Festival de Cine Peruano de París, 2017 y Selección Oficial en el Vancouver Latin American Film Festival, 2017.
La película Argentina Petu Mongueleiñ / Estamos Vivxs  de Sebastián Labaronne, relata la lucha en Rio Negro con una movilización histórica por toda la provincia.  Obtuvo Premios y Nominaciones en el  Festival Audiovisual Bariloche FAB 2017  y Festival Nacional de Cine Independiente de Cipolletti 2017.
Carlito se va para siempre,  cortometraje de Quentin Lazzarotto, coproducción Francia/Perú, relata la historia de un joven que vive en un pueblo en el corazón de la selva amazónica. Corto que obtuvo premios en el Festival de Cine de Lima;  Coming of Age Short Film Festival – San Francisco, USA; Almeria en Corto – FICAL 2018 – Almeria, Spain;  International Queer Film Festival Merlinka – Belgrad, Serbia – Best Short Film  e  International Short Film Festival El Heraldo – Tegucigalpa, Honduras.
De todo vivimos – Itrofill mongen,  de Diego Olivos Achurra, trata de las tradiciones y prácticas propias del territorio que se encuentran amenazadas por la industria forestal, el monocultivo de pino y eucaliptus en el Wallmapu. Documental que obtuvo premio en Resistencia Film Fest, Muestra Internacional de Documentales de Bogotá.

Portawe Lelfvn,  del cineasta y comunicador Mapuche Gerardo Berrocal, relata el esfuerzo de autoridades tradicionales que han emprendido un proceso de reconocimiento, recuperación territorial, resguardo y restablecimiento del equilibrio biológico y espiritual de un sitio sagrado

La 13° Muestra Cine+Video Indígena es organizada por el Museo Chileno de Arte Precolombino y tiene como objetivo fomentar el valor de las culturas originarias y el respeto hacia las mismas, promover el acceso, la difusión el uso de medios y aportar a la visualización de los audiovisuales sobre pueblos indígenas de América y del Mundo

Todas las programaciones están disponibles en el portal oficial de la Muestra, así como reseñas, trailes y otros datos

http://www.precolombino.cl/museo/actividades/13-muestra-de-cinevideo-indigena-2019/

Amalia Córdova, curadora: “El audiovisual es el medio de mayor alcance e impacto para los temas indígenas”

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Amalia Córdova es curadora digital del Center for Folklife and Cultural Heritage, especialista del Film + Video Center del Smithsonian’s National Museum of the American Indian en Nueva York y co-directora del Festival de Cine de la Lengua Materna. El martes 11 y jueves 13 de junio, participó en conversatorios de la 13ª Muestra Cine+Video Indígena, profundizando en los alcances del cine indígena y la importancia de su conservación y difusión.

¿Por qué decidiste venir a Chile a participar de la Muestra?

Me da un enorme placer volver a esta Muestra que hemos apoyado como Institución Smithsonian desde sus inicios, trayendo películas de nuestras muestras y circulando la convocatoria. Además, soy de Santiago y trabajé varios años en el Precolombino, así que valoro mucho el esfuerzo por mantener la continuidad de esta muestra y el rol que desempeña en llevar visiones indígenas contemporáneas al espacio tan importante que representa el Museo.

¿Cuál es la importancia de que existan festivales y muestras de cine que releven tanto a los creadores indígenas como a las problemáticas que las poblaciones indígenas enfrentan?

El audiovisual es actualmente el medio de mayor alcance e impacto para estos temas y los medios indígenas llevan tres décadas de desarrollo, impulsados por procesos muy diversos y muchas veces con mínimo financiamiento. Los festivales y las muestras son el espacio principal por donde circula este cine, a menudo de forma gratuita, planteando un modo diferente de relacionarse con este espacio artístico y difundir estos trabajos y luchas. Más allá de dar premios o no, las muestras y festivales ayudan a dar visibilidad y valor al trabajo de los realizadores indígenas y sus colaboradores y crean un espacio para educar y dialogar sobre estas importantes temáticas, idealmente con la presencia de los directores o miembros de la comunidad. Son a menudo temas no cubiertos por la prensa nacional del país que sea y contados por sus propios protagonistas. Esto es crucial para poblaciones cuyas voces no han sido tomadas en cuenta históricamente y que viven procesos de constante amenaza a sus derechos humanos, territoriales y culturales.

Una de las amenazas que enfrentan las poblaciones indígenas es desaparecer. ¿Cómo pueden los museos y espacios culturales contribuir a la conservación y difusión de los saberes y culturas indígenas?

Los medios de comunicación y expresión audiovisual han sido fundamentales en los procesos de imposición cultural sobre los pueblos indígenas, que sin embargo son pueblos vivos y que han resistido infinitos intentos de ser erradicados en forma literal y simbólica desde la llegada de colonos europeos. El cine ha jugado un papel muy grande en fundar las narrativas que intentan justificar esta violencia colonial, pero ahora esta herramienta se está usando activamente para reflejar la multi-dimensionalidad, la contemporaneidad y la diversidad de las culturas originarias, así como expresiones de su propia cosmovisión. Los museos y las muestras de cine permiten presentar todo este “universo audiovisual” a sus públicos. Es un público que quiere saber más, que está abierto a escuchar y que confía en el criterio de las instituciones culturales. De una muestra o festival, las obras viajan a otra. En este caso, al llevar los trabajos en itinerancia, la Muestra de Cine+Video está efectivamente aportando a levantar las voces y visiones indígenas a mayores públicos, educando y despertando interés en comunidades que quizás hasta enfrentan similares situaciones de las que se presentan en los videos, o que de otro modo nunca se hubieran enterado de la existencia y realidad de otros pueblos. Resalto además el enorme valor que tiene el Archivo Audiovisual del Museo Chileno de Arte Precolombino, como espacio público y recurso primordial de estudio y difusión del audiovisual indígena y etnográfico en Chile.

Desde tu experiencia, ¿cuáles son las principales diferencias que han experimentado en el tiempo las formas de contar las historias de las comunidades indígenas y las historias que se cuentan?

Estudio y trabajo curando cine indígena hace varios años y el cambio mayor que veo es que el control sobre la imagen está cada vez más en las manos de realizadores y colectivos indígenas, que acceden a formación audiovisual más integral, ya sea académica o de otro modo, y que a su vez están trabajando más en la lengua materna, de forma muy intencional. Antes se trabajaba en las lenguas nacionales o dominantes casi por necesidad, para que los trabajos circularan fuera del país o llegaran a difundirse en circuitos de cine más masivos. La apuesta por formas narrativas más propias, codificadas dentro del pensamiento y cosmovisión indígena y en lengua propia, representa lo que se la llamado “soberanía audiovisual” y refleja procesos de re-apropiación de narrativas e historias para su intencional difusión a nivel local y global. Es un paso a reclamar lo que pertenece a los pueblos y decidir qué se puede compartir con el mundo y cómo. Y en eso hay una gran y rica diversidad de historial, estilos, géneros y miradas.

Entrevista por Oriana Miranda.

Sheila Hicks, la artista textil más importante del mundo, llega al Precolombino

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Del 9 de agosto 2019 al 31 de enero 2020, Sheila Hicks, la artista textil más importante del mundo, vuelve a Chile después de cincuenta años con la exposición Reencuentro, presentada por el Museo Chileno de Arte Precolombino y Escondida | BHP.

Entrevista a Hans Mülchi, director de Cautivos: “Debemos conocer mejor nuestra historia”

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Hans Mülchi Bremer es licenciado en Historia y Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Es además director de cine documental y estará presentando sus obras CautivosHitorangi, tejedores de constelaciones en la 13º Muestra Cine+Video IndígenaGran parte de mi trabajo está orientado a descubrir la historia oculta, la historia no revelada de los pueblos latinoamericanos, particularmente chilenos, los pueblos indígenas originarios”, afirma.

¿Qué te motivó a convertirte en director de cine documental?

Como estudiante de licenciatura en Historia en la universidad, a través de las lecturas del pasado, descubrí que hay episodios muy dramáticos, hechos que no estaban contados en la historia oficial, que tienen que ver con el proceso de invasión europea, los genocidios, las torturas que sufrían los pueblos que estaban acá. Junto con saber que eso no se conocía, descubrí también historias alucinantes, interesantísimas, que daban cuenta de una vida particular, grandes epopeyas como el caso del líder mapuche Calfucura, que fue un gran guerrero que asoló gran parte de las pampas argentinas. Él es un ejemplo de alguien que existió, que tuvo una vida increíble, admirable, y que es completamente desconocido. Entonces sentí que era muy interesante dar a conocer esto, no solamente por un tema de estética, sino que para que nuestra identidad cuajara. Nuestra identidad como pueblo esta demasiado desperdigada y es necesario aportar con algunas claves para que esto termine por consolidarse.

Es una gran responsabilidad el manejo cuidadoso de estos temas para no caer en un lenguaje puramente estético y casi exótico. ¿Cuáles son las principales preocupaciones a la hora de realizar este tipo de trabajo?

En el cine documental, es trascendental primero tomarse muy en serio el tema de investigar. Cuando digo investigar, no digo necesariamente enfrascarse leyendo libros, sino que conocer a las personas que hacen parte de la historia, de los temas, de las peripecias que a uno le interesa retratar. En este caso, como estamos hablando de sujetos que son un mundo diferente, más activo y, por qué no decirlo, más sabio, hay que ir con mucha humildad, con mucho respeto, entendiendo que cada persona que accede a contar su historia frente a una cámara de cine está ofreciendo una posibilidad a ese realizador, que tiene un valor enorme. Por lo tanto, el realizador debe ir con mucha cautela, humildad y respeto, porque son personas que merecen todo esa consideración y también porque es la única manera de tener resultados, de obtener materiales que puedan ser con contenido sólido, contundente y eficiente para llegar a una audiencia que es el objetivo último, que pienso nunca hay que perder de vista.

¿Cómo el cine documental de esta temática se acerca al público indígena? ¿Hay dificultades a la hora de hacer un mensaje que sea realmente visible para estos pueblos?

Creo que es clave una investigación, una mirada respetuosa y horizontal, que significa no mirar en menos y, al mismo tiempo, reconocer la capacidad de acceder a los mensajes de tan distinta gama que ofrece hoy el mundo contemporáneo. La mayor parte de las personas de los grupos originarios están inmersas en el ese mundo y, por lo tanto, no tienen dificultades en captar los mensajes que se están generando. Incluso se da una situación al revés, en las experiencias de hacer talleres con personas indígenas que tienen una creatividad mucho más desbordada que los cánones tradicionales. Algunos realizadores, realizadoras y estudiosos sostienen que el ámbito la antropología visual es por excelencia donde se está dando la mayor experimentación de lenguaje y por ende el mayor enriquecimiento en el lenguaje cinematográfico y en consecuencia en el cine indígena.

¿Cómo llegaste a concebir e idear el cortometraje Cautivos?

Es una línea de trabajo de hace años, diría prácticamente una obsesión. Es mostrar la desgarradora historia de grupos humanos que son capturados en el sur de la Patagonia chilena-argentina, selk’nam, tehuelches, yaganes y kawésqar, los cuales eran llevados a Europa y exhibidos ante un público que pagaba por verlos como espectáculo. Este hecho esencial y que retraté documentalmente lo hice mediante una investigación bien profunda junto con el historiador Cristian Baez en mi documental Calafate, zoológicos humanos. Después de una década tengo una nueva aproximación, que son nuevos episodios de captura de personas de los pueblos antes mencionados que fueron llevados no solamente a Europa, sino que también a Argentina, Santiago y Punta Arenas. A partir de eso, intentando hacer una renovación de mirada, me planteé por primera vez hacer ficción. Esto significa un esfuerzo muy grande en términos de producción, en cuanto a generar condiciones de escenografía, vestuario, maquillaje y de actuación.

En este sentido, ¿qué es lo más difícil de hacer cine indígena de ficción?

Tuve que sufrir muchísimo para generar un guion que en cinco minutos pudiera contar la historia que cuenta. Eso fue tremendo, de harto trabajo creativo, de mucho sacrificio y penuria creativa. Finalmente pienso que se logró algo interesante. La otra dificultad fueron los elementos materiales de la producción, porque con un bajo presupuesto fuimos a Punta Arenas y ahí se dio también acceso a muchos recursos que son de una gran complejidad y que tuvimos la oportunidad de tener a disposición. El resto de cosas se fue facilitando, porque el equipo humano con el que trabajé era de excelencia. Ahí también tuve mucha suerte y me dejé llevar por la energía del destino, por decirlo de algún modo.

¿Cuál es el principal aporte que hace este cortometraje a la Muestra Cine+Video Indígena y por lo tanto a la causa indígena? ¿Cuál es el mensaje que deja esta obra?

Es muy simple tal vez lo que te voy a decir, pero es simplemente que se conozca algo que fue muy cruento y muy terrible. Aun así, detrás de esa tragedia hay toda una cultura, un grupo de seres humanos que hablaba un idioma, que tenía una belleza particular, una capacidad de sobrevivencia asociada con la que lograban vencer el frío de la nieve y transformar condiciones inhóspitas en una vida bella, con alegría, que tenía todo el valor de cualquier cultura, tal vez mucho más. Lo más importante es que se sepa que eso existió.

¿Cuál es la crítica que harías las instituciones por la poca cobertura, difusión, reconocimiento y educación sobre los pueblos originarios?

Creo que la pregunta es bien atingente a algo que está muy en boga hoy en día, que sería conocer mejor nuestra historia. Es dramático que ante esta necesidad lo que se esté haciendo sea al revés, que la gente conozca menos su historia, a partir de la medida de dejar Historia fuera del currículum como curso obligatorio en tercero y cuarto medio. Me parece que es completamente aberrante.

Cautivos estará siendo presentada el viernes 14 de junio a las 19 horas en la 13º Muestra Cine+Video Indígena en el Museo Precolombino. Posterior a la función habrá un conversatorio con los realizadores Hans Mülchi y Roberto Riveros.

Entrevista por Felipe Cabrera.

Diego Sarmiento, director: “Los verdaderos protectores de la tierra son los pueblos originarios”

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El director peruano Diego Sarmiento será parte de la 13ª Muestra Cine+Video Indígena, presentando la película Sembradoras de vida (2019) que dirige junto a su hermano Álvaro. El filme, estrenado en el 69° Festival de Cine de Berlín y premiado como Mejor Documental Internacional en el Festival Internacional de Cine Indígena Dreamspeakers Film Festival en Canadá, acompaña a cinco mujeres de los Andes en su lucha por mantener una forma tradicional de trabajar la tierra, ante la amenaza del cambio climático y la industrialización de la agricultura.

¿Por qué decidiste venir a Chile a participar de la 13ª Muestra Cine+Video Indígena?
Anteriormente tuvimos producciones en la Muestra Cine+Video Indígena, como El sueño de Sonia (2015) o Río Verde (2017). Esta última recorrió varias ciudades de Chile como parte de la itinerancia de la Muestra. Este año finalmente podré asistir con nuestra última película Sembradoras de vida, gracias a la gestión de la Muestra y el apoyo de la Embajada del Perú en Chile.

Tu película se centra en las mujeres del mundo andino. ¿Cuál es la relación entre ellas y la tierra?
Inicialmente nosotros queríamos hacer un homenaje a la madre tierra y también a los agricultores que la trabajan. En la cosmovisión andina, la madre tierra o pachamama es mujer. Debido a esto decidimos que las protagonistas también sean mujeres y, como dice una de las protagonistas, tanto la tierra como las mujeres tienen la capacidad de dar vida.

¿Qué fue lo que más te impacto de las historias de Braulia Puma, Brisayda Sicus, Justa Quispe, Eliana García y Sonia Mamani, protagonistas de Sembradoras de vida?
A cada una de ellas las conocimos en lugares y momentos diferentes. Cada una ha tenido diferentes experiencias, viajes y trabajos. Lo que podría unirlas es su respecto, cuidado y cariño que tienen en el trabajo a la tierra, siendo conscientes de trabajarla de manera orgánica, libre de pesticidas, con una ritualidad y respeto que espero que los espectadores también sientan.

¿Qué piensas sobre los discursos que niegan el cambio climático o que invisibilizan la responsabilidad de las grandes empresas?
Los cambios de clima se han dado desde siempre, el asunto es que ha habido un proceso de aceleramiento increíble en las últimas décadas. Actualmente los verdaderos protectores de la tierra son los pueblos originarios que a las grandes empresas extractivas no les conviene que existan. Así, los desplazan, matan o les venden una falsa idea de “desarrollo”.

¿Cuál esperas que sea la reflexión de las personas al ver Sembradoras de vida?
Cada persona tiene una propia valoración a una película y también depende del contexto donde se pase. Es decir, es diferente si se muestra en el campo o en una zona rural que una ciudad o una zona urbana, ya que en el primer caso uno puede sentirse más identificado y verse en la pantalla, pero en el otro podría ser una reflexión de respeto a la naturaleza, al trabajo en el campo, la alimentación y la compra justa (y directa) a los agricultores.

Como parte de la 13ª Muestra Cine+Video Indígena, Sembradoras de vida se exhibirá en el Museo Chileno de Arte Precolombino el miércoles 12 de junio a las 19.25 horas, seguida de un conversatorio con Diego Sarmiento.

Entrevista por Oriana Miranda.

Taller Telar mapuche

La textilería mapuche se remonta a tiempos precolombinos, transformando materiales y diseños a lo largo de los siglos. Esta dimensión cultural heredada por las mujeres de la familia es un lenguaje lleno de significados y contenidos reconocidos por las tejedoras, las que plasman en sus piezas conceptos relevantes de la visión de mundo mapuche.

En el Taller Telar Mapuche, realizaremos un acercamiento a la textilería mapuche desde el relato de Brigida Lincopi Huenupil, maestra artesana que aprendió de su abuela materna el arte del tejido. Las y los participantes podrán conocer las técnicas básicas del tejido incorporando herramientas de esta tradición, pudiendo avanzar en diseños simples.

Cupos: 12 personas (máximo)
Fechas y horarios: Sábado 6 de julio de 10:00 a 14:00 y sábado 13 de julio de 10:00 a 13:00.
Valor: $45.000. Incluye: materiales para tejer (telar no incluido), inscripción a la biblioteca del Museo por un año y certificado de participación.
Consultas: Patricio Weiler al correo pweiler@museoprecolombino.cl

¡CUPOS AGOTADOS!

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Noche en el Precolombino: La iniciativa nocturna que abre el Museo con música en vivo

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Innovando en su propuesta programática y apostando a acercarse a públicos nuevos y diversos, las noches del viernes 7 de junio y 5 de julio el Museo Precolombino abrirá sus puertas de 19 a 23 horas con entrada liberada, visitas mediadas y música en vivo. En la primera jornada se presentarán los artistas Daniela Millaleo y Francisco Victoria, más un set de música a cargo de DJ Escobar.

A través de una línea de trabajo permanente, el área de Comunicaciones y Públicos del Museo Precolombino ha generado distintas instancias de programación para familias, adultos mayores y comunidades migrantes e indígenas.

“En esta nueva etapa, el Museo Precolombino se plantea como una institución viva, abierta y diversa. Queremos llevar a la práctica esta declaración de principios, por ello hemos desarrollado distintas instancias de participación y diálogo con nuestro público, buscando nuevas formas de llevar adelante una oferta cultural lo suficientemente atractiva para ser relevantes e imprescindibles en la vida de las personas”, afirma Paulina Roblero, jefa del área de Comunicaciones y Públicos.

Noche en el Precolombino es posible gracias al apoyo de la SCD y refuerza el compromiso fundacional de hacer del Museo un espacio de encuentro, que reconoce y pone en valor la herencia indígena presente en cada uno de nosotros. Extender el horario de apertura busca facilitar el acceso del público que, debido a la falta de tiempo, no puede asistir a actividades artísticas, culturales y patrimoniales.

De igual forma, Noche en el Precolombino pretende activar un circuito en el centro histórico de Santiago, dado el éxito de iniciativas como el Paseo Peatonal Bandera y el Boulevard Gastronómico de Plaza de Armas.

La primera edición de Noche en el Precolombino contará con visitas mediadas por las exposiciones Chile antes de Chile y América Precolombina en el Arte y las presentaciones en vivo de la cantautora mapuche Daniela Millaleo y el artista pop Francisco Victoria. Además, durante toda la noche habrá un set de música a cargo de DJ Escobar. En la segunda jornada, el viernes 5 de julio, será el turno de Niña Tormenta, artista revelación de los premios Pulsar 2018, y el rapero mapuche Waikil.

Este cruce pretende generar un nuevo vínculo con los creadores indígenas y, al mismo tiempo, ser un espacio de difusión de los nuevos artistas.

Las próximas jornadas se desarrollarán a partir del mes de septiembre, con el anhelo de poder incorporar distintos estilos musicales y disciplinas artísticas, como teatro, danza y ciclos audiovisuales.